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miércoles, 16 de septiembre de 2020

MEDIO SIGLO CON BORGES – MARIO VARGAS LLOSA

Carles Álvarez Garriga señala que las lecciones de literatura, dictadas por escritores consagrados, son casi un género aparte. La referencia exacta calza para Clases de Literatura, por Julio Cortázar, libro en el que realiza el prólogo y esta afirmación. Desde mi criterio, no alejado al de Carles, las autobiografías, las correspondencias, las columnas aleatorias, los ensayos, constituyen lecciones de vida, de cultura, opiniones que construyen un juicio y aprendizaje constante desde la experiencia ajena, de quienes se admira. Medio Siglo con Borges, el libro de Mario Vargas Llosa que nos involucra el día de hoy, no es la excepción.

Tratándose de un texto conmemorativo, un regalo, una dedicatoria no disimulada, a primera impresión uno puede avizorar una catarata de halagos constantes y permanentes, ¿Cómo podría ser diferente? si Vargas Llosa ha decidido hablar de un genio. Para él, Borges es lo más importante que le ocurrió a la literatura en lengua española moderna y uno de los artistas contemporáneos más memorables. Vargas Llosa reúne tres entrevistas que le hizo al escritor argentino y una serie de ensayos breves dedicados a su obra y vida, todos publicados entre el sesenta y cuatro y el dos mil catorce (de ahí el título del libro), detalle no menor advertido por Javier Agreda, a quien felicité por su impecable reseña.

Para nuestro Nobel de Literatura, Borges es una fuente inagotable de placer intelectual, alguien que nunca decepcionó en sus libros, alguien con una enorme influencia en quienes escriben en español, alguien que, en palabras de Vargas Llosa, cuenta con una prosa que se paladea, palabra a palabra, como un manjar, haciendo de nuestro idioma, una lengua inteligente. Cada uno de sus cuentos son una joya artística, nunca sobra ni un dato, ni una palabra, siempre rozando a cada paso ese inquietante misterio que es la perfección.

En las entrevistas que Vargas Llosa realizó a Borges, siempre llego a sacarle declaraciones memorables. “Muchas cosas he leído y pocas he vivido”, afirmación que durante años Borges sostuvo y creyó oportuno retractarse diciendo “Escribí eso cuando tenía treinta años y no me daba cuenta de que leer es una forma de vivir también”. Su lectura y relectura de Bouvard y Pécuchet, que acredita su eterna admiración por Flaubert. Admirador de aventureros, un pacifista nato, convencido que toda guerra es un crimen. Su amistad con Alberto Hidalgo, excelente poeta peruano que le reveló la existencia de José María Eguren, alguien de quien, según Borges, sabia muchas de sus composiciones de memoria. Su desprecio a la política, pues le producía tedio, algo que tiempo después se convirtió en fastidio. Un agnóstico confeso capaz de llevar una biblia a una isla desierta, por ser una biblioteca.

Dentro de todas las afirmaciones importantes me permito hacer hincapié en la humildad de Borges. Cuenta Vargas Llosa que cuando lo entrevistó en su casa, observó algunas cosas imposibles de eludir en esta reseña. Borges no guardaba los libros de su autoría “¿Quién soy yo para codearme con Schopenhauer?” le dijo. Vargas Llosa, no pudo disimular el asombro a la austeridad en la que vivía el genio argentino. “Su dormitorio parece la celda de un trapense”, le dijo. Con inteligencia y sencillez, Borges le diría “El lujo me parece una vulgaridad”; asimismo, cuando Vargas Llosa le precisó que los países de hoy en día viven en función al dinero, Borges le contestó: “Natural que sea así, sobre todo si hay esta pobreza. En qué otra cosa puede pensar un mendigo sino en el dinero o en comida. Si usted es muy pobre tiene que pensar en dinero o en comida. Una persona rica puede pensar en otra cosa, pero un pobre, no. De igual modo que un enfermo sólo puede pensar en la salud. Uno piensa en lo que le falta, no en lo que tiene. Cuando yo tenía vista no pensaba que eso fuera un privilegio, en cambio daría cualquier cosa por recobrar mi vista y no saldría de esta casa”.

Vargas Llosa también hace referencia al encuentro entre Borges y Juan Carlos Onetti, escritor uruguayo. Cuenta que esto fue posible gracias a Rodríguez Monegal en una cervecería de Buenos Aires. El uruguayo, con arrogancia provocó a Borges diciendo, ¿qué ven ustedes en Henry James?, uno de los autores favoritos de Borges, una afirmación desafiante que improbablemente haya forjado rencor en Borges; sin embargo, muchos estudiosos intentan justificar la elección de Borges entre Onetti y Octavio Paz para en premio Cervantes del ochenta y uno, donde el argentino eligió al mexicano.  

Borges siempre mostró un desinterés de la política, sin ser apolítico. En uno de sus últimos artículos, Vargas Llosa menciona esa actitud de Borges, quien oportunamente apoyó dos dictaduras en su país. Vargas llosa no soslaya aquella postura reprochable, tampoco fue soslayado en este blog, de hecho, aquí se ha realizado una publicación al respecto. La explicación básica de su posición, son las circunstancias, una justificación válida, que no reemplaza todo el talento desenvuelto a lo largo de su carrera como escritor, lo que nos lleva a la vieja discusión de separar el arte del artista. Si hay algo que decir al respecto, es que la opinión política, eso solo eso, una opinión.

Medio Siglo con Borges, cumple con el propósito de Vargas Llosa; tener un compendio de lo que piensa y opina del genio argentino, así como inmortalizar sus conversaciones y lo que piensa Borges, el genio argentino, dicho esto en tiempo presente, pues mientras alguien se interese en la literatura latinoamericana, escudriñando libros, noches enteras, buscando un estilo único y sorprendente, tendrá que pasar por sus textos, por eso siempre estará entre nosotros.

FICHA TÉCNICA:

Editorial: Alfaguara

Edición: 2020

Páginas: 108

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miércoles, 30 de enero de 2019

ARCHIVO DE RECORTES – ALONSO RABÍ



A mediados de agosto del año pasado, como todos los sábados recibí en casa la revista Somos (Nº 1654) que acompaña la edición sabatina de El Comercio. En la sección de libros dirigida por Dante Trujillo, se encontraba una brevísima nota sobre Archivo de Recortes. La nota decía lo siguiente:

“Rabí, notable periodista cultural, ha reunido un buen puñado de crónicas y semblanzas literarias escritas desde los noventa en diversos medios. El resultado es sabroso: con más curiosidad de lector que “intelectualismo”, se adentra en la vida y milagros de Wilde, Salinger, Hemingway, Ribeyro, Levrero y más, así como en los cafés donde se charla, la historia de amor epistolar de Juan Ramón Jiménez o las aventuras limeñas de Allen Ginsberg”.

Escuché de Alonso Rabí en alguna oportunidad cuando dirigió el suplemento El Dominical del diario El Comercio, escuché más de él cuando junto a José Carlos Yrigoyen conducían el programa “Entre Libros” en Tv Perú, y supe de él mucho más cuando renunció a ese canal en señal de protesta por el indulto a Alberto Fujimori a finales del 2017.

Dicho esto, con todas las referencias y esos nombres sumamente notables que adornaban la portada de Archivo de Recortes me interesé con demasía en obtener un ejemplar del mismo, fue ahí donde me contacté con Alonso y pude conseguir de sus manos tan interesante compendio de historias inimaginables detrás de sus protagonistas.

En ciento cuarenta y dos páginas, Archivo de Recortes desarrolla bastantes sucesos, todos contados desde la percepción personal de su autor, consolidando una serie de datos que fue adquiriendo con el pasar del tiempo como un asiduo lector, en primer lugar. Alonso refiere en una breve nota antes de su primera crónica, que el libro fue haciéndose solo, al paso del tiempo, y que el azar y su obstinación se encargaron de reunir.

Hace mucho, en mi intento por conocer aquellas historias que se cuentan a expensas de los más grandes personajes y letrados que nuestra humanidad haya tenido, me crucé con un Chocano criminal, con un Borges simpatizante alguna vez por la dictadura en Argentina, llegué a conocer el caso Padilla y también conocí el conflicto mediático entre Arguedas y Cortázar. Al leer cada crónica de Archivo de Recortes me resultó imposible no tomar apuntes que sin duda serán materia de investigación de mi parte teniendo como punto de partida, los anales que ahí se cuentan.

Archivo de Recortes despertó mi interés por indagar sobre el periodismo gonzo de Hunter S. Thompson, por la novela que Julio Verne hace transcurrir en Lima, por la deslealtad de Max Brod con Kafka, por Pedro Camacho en la primera versión de La tía Julia y el Escribidor de Mario Vargas Llosa, por los pareceres literarios de Clemente Palma y como no indagar más acerca de los últimos días de García Lorca. Me resulta imposible también, no hacer referencia la enorme bibliografía que acompaña al libro, obras que desde luego, estoy dispuesto a adquirir como aquellos buscadores desenfrenados, al rastro de algún tesoro escondido entre las estanterías a los que Alonso menciona en su primera historia.

Después de haber disfrutado estas crónicas en tono menor, como Alonso las llama, me atrevería a decir que no será la última vez que tenga un separador de páginas en Archivo de Recortes. Comprometido estoy con Alonso por su generosidad al regalarme estos textos, la misma que sabré retribuir haciéndole saber mis pareceres de su obra a la brevedad posible.


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lunes, 15 de octubre de 2018

MAR DE COPAS – FORTUNATA BARRIOS



Amigos lectores, en esta quincena les traigo el libro de mi banda de rock favorita, Mar de Copas - MDC, escrito por Fortunata Barrios. En más de doscientas páginas se resumen veinticinco años –y algo más- de anécdotas y vivencias contadas por todos los miembros de la banda.

El libro comienza con una breve reseña de los seis integrantes, aunque ahora Claudia Salem no esté en la banda, siempre será parte de ella. Después de ello, las anécdotas son contadas teniendo como guía el correr de los años y las producciones que el grupo fue sacando con el paso del tiempo; al final de las historias de cada disco se reproducen las letras de las canciones más memorables y una breve relato de cada una.


MDC tuvo sus inicios a mediados de los ochentas, con Manolo y Toto, como plomos de Miki González. Wicho por su parte después de haber cantado en Narcosis, formó parte del grupo de González como tecladista, ahí se conocieron. Manolo y Toto descubrieron gustos musicales en común formando así su primera banda “E Inocentes” que posteriormente seria “Los Inocentes”, Wicho terminó siendo el sonidista de la banda; siempre, como un ritual al final de cada concierto cantaba “Insurrección” de El último de la Fila, hasta que la banda dejó de existir, un proyecto que no volvió a ver la luz.

Pese a lo ocurrido con “Los Inocentes” Manolo y Toto no abandonaron sus ideales musicales y se embarcaron en un nuevo proyecto, empezando a componer las futuras canciones de un dúo al que dubitativamente, llamaron As de Copas.

Con el grupo empezando a formarse y reclutando a sus integrantes, se hicieron las grabaciones de las primeras canciones con la ayuda de Wicho, quien estaba fascinado con el proyecto, eso le encanto a Manolo proponiéndole cantar en la banda, bajo la condición que se quede hasta el final. Es por eso que las primeras canciones del grupo fueron cantadas por Manolo. Quien diría que el nombre del grupo se encontraría en un mar de copas, una de esas noches abarrotadas por el alcohol por los integrantes del grupo en una pequeña celebración.

El primer concierto de la banda fue en el pub Phantom, tres meses después de haber publicado el primer disco homónimo “Mar de Copas”, invirtiendo el orden de las etapas que sigue la mayoría de los grupos. El último en integrase fue César Zamalloa ante la salida del anterior bajista. Hasta entonces la banda ya tenía llegada a un mediano grupo de seguidores.

Rápidamente y llenos de ideas empezaron a producir un segundo disco “Entre los Arboles”, hasta aquí debe tenerse en cuenta que la difusión del grupo en los medios masivos fue casi nula, primero porque la radio prestaba poco interés a los grupos peruanos y segundo porque la televisión solo aceptaba los famosos playbacks, fonomímicas a las que el grupo nunca accedió llegando se a ser considerado una banda de culto, por estas razones su público era limitado.

El disco “III” salió a finales de los años noventa, en el apogeo de la piratería, esa fue la razón por la que a un par de semanas de haber salido ese disco, la gente ya sabía las canciones de memoria. Este es uno de los discos más queridos por los fans. En una ocasión Diego Lombardi, hijo del cineasta Francisco Lombardi, había escuchado el disco III de MDC, por eso le pidió a Manolo que cediera unas canciones del disco para la musicalización de la última película de su padre “No se lo Digas a Nadie”, basado en la novela e Jaime Bayly. Los temas escogidos fueron “Vaquera”, “Despedida” y “LB”.

La exitosa rutina del grupo trajo consigo una sequía creativa retomándola después de dos años para hacer nuevamente un disco. Por ese empeño y dedicación prácticamente forzado, la mayoría de composiciones del disco “Suna” fueron hechas desde cero, es decir sin algún estado de ánimo que los inspirara. El trabajo de Toto, Cesar y Manolo en los Trece Baladas fue como un banco de pruebas para el disco “Suna”, las canciones de este disco fueron más promocionadas en las radios, Radio 99 y Radio América por Jorge Arriola y Víctor Tejada quienes se dedicaban a difundir el rock nacional, sus programadores decidieron lanzar “Suna” que triunfó desde que salió.

Pronto se dieron cuenta de “La Lista”. Resulta que durante los conciertos, el público circulaba por propia iniciativa hojas de papel en la que todos los interesados en recibir información de MDC consignaban su correo electrónico, eso se convirtió en una página electrónica, una especie de foro en el que los seguidores del grupo intercambiaban mensajes. A partir de ahí la difusión de su trabajo se desarrolló básicamente a través del ciberespacio, lo que les permitía llegar a la gente en el extranjero.

Después de “Suna” la banda sacó dos discos recopilatorios, “12 Grandes Éxitos” y el disco doble “En Vivo”. Por su parte “Ramera”, una canción compuesta por el tecladista Arturo Rivas, fue descartada en el primer disco, por el mismo hecho de ser un cover, sin embargo, el espíritu de esa canción siempre rondó a MDC. La canción nunca le gusto a wicho, por su letra y por su nombre, pero cuando fue programada en Planeta y Studio 92 fue un éxito, por primera vez MDC llegaba a un público masivo empezando a hacer giras con mayor frecuencia. “Ramera”, disparó a MDC, el proceso que empezó con “Suna”, gracias a ella llegaron a un público popular.

Después de cinco años del lanzamiento de su último disco Manolo se ocupó de la composición del siguiente, rápidamente encontró inspiración, reconoce que con el tiempo aprendió a escribir mejor, el disco se llamó “Si algo así como el amor está en el aire”, se presentó en el anfiteatro del Gran Parque de la Exposición de Lima, con un mayor público y una producción más completa, sin duda todo iba mejorando pues ya era una banda reconocida en la movida nacional.

Frank Pérez Garland, esposo de Vanessa Saba dirigió “De Tierra” el documental de MDC, en el existen bastante material de la banda desde sus inicios, Wicho eligió el nombre de una canción del disco III, asimismo, produjeron “De Tierra”, el disco acústico.

Existe un antes y un después de “Un día sin sexo”. Por la amistad formada con Pérez Garland, a quien le había encantado el grupo decidió incluir en el soundtrack de su película canciones de MDC y algunas bandas nacionales, por eso él, Manolo y Wicho trabajaron bastante en la canción principal. Jorge Arriola llevó la canción a Studio 92, fue programada y sonó de una manera brutal, más que cualquier otra canción en la historia de MDC, llegando a ser la canción del año. Ese fue el punto clave para que MDC sea conocido por multitudes, personas que aunque no hayan escuchado algún disco anterior se enganchaban con “Un día sin sexo”. MDC llegó a hacer su segunda gira internacional, esta vez a los Estados Unidos.

Con un éxito producto del trabajo y empeño, Manolo y Wicho fueron contratados para componer el tema principal y la música incidental de la película Cu4tro, canción que fue interpretada por Vanssa Saba para la película y que años después sería cantada por Wicho para el disco Lado B que acogería los singles y algunos temas sin disco lanzados por MDC hasta la fecha.

Dice Manolo: “Un grupo ya no significa nada si deja de sacar material nuevo. Nosotros no somos un grupo del recuerdo”. El último disco, hasta ahora “Seis”, fue producido por Rafo Arbulú, fue el primer disco de MDC que no produjo Wicho. El single de ese disco fue “Dos caras”, su videoclip fue viralizado en internet por Adri Vainilla.

Existen más cosas que contar de MDC y que se encuentran en el libro. He dejado muchas historias que sé, son de un interés innegable para los admiradores de esta banda y esa es una invitación expresa para que lo lean. Si eres fan y no compraste el libro, hazlo, tienes un compendio de vivencias interesantes que conocer. Si ya lo tienes, sabes de lo que hablo, puedes dar fe de lo que aquí he contado. A continuación 10 datos escondidos en el libro.

CURIOSIDADES:

1.- Pelo Madueño también paso por “Los Inocentes”, como primera guitarra.
2.- Miki González colaboró tocando el solo de armónica en la canción “Dulce y veloz”.
3.- Manolo no tenía una guitarra para componer las canciones del primer disco. Trabajó con una prestada por Miki González. Después usaría una de Pedro Suárez-Vértiz por un año entero.
4.- El único programa que les permitió tocar en vivo –sin playbacks- fue Locademia de TV, conducido por Sergio Galliani y Marisol Aguirre.
5.- Miki González colaboró tocando el solo de guitarra en la canción “Aquí en el borde del mar”.
6.- La única vez que el grupo fue pifiado y maltratado fue cuando los contrataron como teloneros de Soda Stereo.
7.- El disco doble “En Vivo” se tenía pensado llamar “Prepárense para no tocar”, pero el nombre no resulto atractivo.
8.- La cábala de Manolo es no afeitarse la barba durante todo un proceso de grabación.
9.- En el disco “III” se escucha la puerta de grabación y ruidos de encendedores que los integrantes del grupo no quisieron borrar.
10.- El disco “De Tierra”, incluyo la canción Luis, creada por Manolo para una madre que había perdido a su hijo con ese nombre.

Nos vemos en Juntos y Casi Revueltos este 20 de Octubre.



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martes, 18 de septiembre de 2018

LOS GENIECILLOS DOMINICALES - JULIO RAMÓN RIBEYRO



Recuerdo que cuando era un niño, las primeras novelas que leí, estaban ubicadas en las bibliotecas familiares. Esas bibliotecas estaban compuestas en gran parte, de literatura clásica. Quizás de esas lecturas impetuosas y largas, desprenda mis gustos por los autores cuyas biografías están escritas en los libros de historia. Hoy compro libros, guiado justamente por esos gustos que adquirí de niño.

“Los Geniecillos Dominicales”, llegó a mi vida, así, gracias a la colección de novela peruana de “El Comercio”, adquirida por un tío mío. Consta de 24 capítulos. En el 2016 “Bizarro Ediciones”, publicó una nueva edición de esta novela, por lo que hoy pueden encontrarla con mayor facilidad.

Esta novela cuenta las vivencias libertinas de un estudiante de derecho con vocación de escritor. El conflicto en el que se encuentra el protagonista, esta entre sus deseos de superación y su actitud irresponsable. Por momentos desea ser el mejor abogado de su generación, deseos que son olvidados al levantar un vaso de cerveza dentro de un burdel. En ocasiones desea ser un crítico literario y escribir, esto no pasan de ser aspiraciones que nunca llega a concretar. Estos conflictos llevan al personaje ubicarse en un mundo lleno de lamentos y vivir experiencias al límite de la desgracia.    

Así pues, comparto con ustedes el argumento la segunda novela de Ribeyro, publicada en el año de 1965.

ARGUMENTO

Es 31 de diciembre, Ludo Totem renuncia a su trabajo, un importante estudio de abogados de la capital, es indemnizado con un importante monto. Al regresar a su casa su madre le ordena ir a cuidar la casa de su tío Abelardo. Inmediatamente ludo conviene con sus amigos y hermano hacer una orgia, sin embargo los planes no salen como esperan. Al día siguiente regresa a su casa en medio de un almuerzo familiar por año nuevo, encuentra a su tío Gonzalo, con quien realizan un tour por todos los prostíbulos más conocidos de Lima, en esos trotes conoce a Estrella, una prostituta.

Entre los planes de Ludo -estudiante de la Católica- y sus amigos -estudiantes de la UNMSM- está sacar una revista, mientras se discute entre el contenido, el diseño y el título, llega el Dr. Rostalínez, profesor con el que ellos tenían amistad. Ludo se retira de la concentración para ir donde Estrella, no la encuentra una y otra vez, obsesionado decide regresar en múltiples oportunidades. Un día mientras la espera, a Ludo le parece escuchar su risa, en ese momento es abordado por un maleante que se hacía llamar “El loco camioneta” y que era conocido de Estrella, guía a Ludo a una calle desolada donde termina estropeándolo, ahí se le ocurriría un nombre para la revista… Prisma.

Ludo recurre donde el Dr. Rostalínez para proponerle el nombre y pedirle ayuda para encontrar un trabajo. Rostalínez le recomienda al Dr. Font, quien acepta a Ludo como un trabajador independiente, pues solo lo ayudaría con la firma en sus escritos. Así, Ludo emprende una búsqueda desdichada de clientes, llegando a buscarlos hasta en un matrimonio, donde su propia familia lo desconocía.

Cada día más agobiado, decide con su mejor amigo Pirulo (Pedro Primrose) abordar el negocio de venta domiciliaria de insecticidas, pero pronto descubrirán que eso no es lo suyo.

Sin mayor ocupación que la vagancia pensativo e indiferente al éxito de sus ascendientes, su madre lo manda a poner un anuncio de alquiler por los departamentos desocupados, mientras esperaba un taxi por el centro de Lima es recogido por Carlos Ravel, un amigo con una suerte diferente, para su sorpresa, adelante estaba Lisa, la novia de Pirulo. Más tarde llegaría al bar “Ateneo”, lugar bohemio de escritores y cuentistas donde se celebraban lecturas de creaciones literarias narradas por sus propios autores. Ludo decide participar, pero su cuento le parece un fiasco, ahí se encuentra con Segismundo, un viejo amigo de secundaria que trabajaba en la marina mercante.

Todo parece cambiar cuando nombran al padre de Pirulo como Prefecto de Ayacucho, Pirulo, quien tenía un fajo de billetes (quien sabe la razón), comento la noticia a Ludo. No duraron gastarlo en trago, cigarrillos y mujeres. Invitaron a las primas de su amiga Olga a un viaje por Chosica, sin embargo, sus objetivos lujuriosos nunca se cumplieron.  

Ludo sentía que perdía el tiempo, al acudir a una kermese de la iglesia y al salir a caminar, conoció a una morena con quien desquitaría todos sus placeres, sin embargo, “Semejante templo era demasiado solemne para la modestia de su devoción”. Mientras regresaba a su casa fue detenido por indocumentado.

Después de la accidentada noche anterior, Ludo despierta y se encuentra con Pirulo en su cuarto, le cuenta que está con dinero y carro, todo oficial de la prefectura de Ayacucho, Ludo se viste y sale con Pirulo a conquistar las calles de Lima. Al poco tiempo se les junta Jimmi, un hombre mal afamado por pedófilo. Ebrios y sin razón deciden hacer el paso de la muerte –cruzar una avenida transitada sin detenerse-. Dos terminaron en el hospital, uno muerto. Ese día murió Jimmi, al salir del hospital y después de su pronta recuperación Ludo y Pirulo lo visitaron en el cementerio.

Genaro, cuñado de Ludo propone un negocio a la familia, vender los departamentos en Alquiler y comprar tres camiones de transporte para así obtener mejores ganancias. Por estas razones Ludo se muda a un cuarto que su abuela tenía en la victoria. Se comunica con Segismundo, quien regresó a Lima después de un viaje con cosas de contrabando que se disponía a vender por todo el país.

Mientras Ludo lee un periódico, observa un anuncio que promocionaba la próxima salida de Prisma, Ludo y Pirulo estaban fuera del proyecto. Desde que su Padre era prefecto, Pirulo todo el tiempo tenía dinero que malgastaba en Lima, todo eso se terminaría, pues al poco tiempo asesinarían a su pare por presuntos arreglos en contra de unos comuneros de Ayacucho.

Ludo se encuentra a Daniel, un amigo que oficiaba como taxista –su prioridad era hacer abortar a su mujer-. Fueron a un prostíbulo, el negocio era recoger a los marinos del aeropuerto y llevarlos al cabaret a cambio de 20 soles. Al llegar al aeropuerto y después de resolver inconvenientes con el taxi, se enteran que los oficiales ya habían llegado, los buscaron en los bares del puerto, encontraron a uno que quería regresar al callao, lo embarcaron. Daniel se dispuso a asaltarlo, con colaboración de Ludo lo dejaron tirado en el camino. La fechoría perpetuada fue noticia en la ciudad. Ese día Ludo se quedó con tres billetes de 10 dólares y una fotografía del marino.

Unas semanas después Ludo recibió una llamada de Estrella, quería verlo. Cuando se encontraron Estrella advirtió a Ludo que un amigo deseaba hablar con él, era “El loco camioneta”. El plan del “loco camioneta” era amedrentar a Ludo y extorsionarlo ya que el día del asalto al marino, Estrella vio a Ludo embarcar a uno en el carro de Daniel, lo que hacía pensar que ellos tenían algo que ver. Ludo negó todo, sin embargo, “El loco camioneta” lo amenazó con delatarlo a la policía.

Ludo, estaba turbado. Después de divagar en soluciones, citó al “loco camioneta”, para intentar un arreglo. El encuentro seria en el Campo de Marte. Aquella noche, al frente del monumento de Jorge Chávez, Ludo saco el revolver que heredó de su padre y acabo con la vida de “El loco camioneta”, dejando en sus bolsillos los tres billetes y la fotografía que le había sacado al marino. Después regreso al cuarto de su abuela, miro el revólver, apoyó su caño en la sien. Ludo Tótem desaparece, pensó. Su reflejo le pareció ridículo, tiró el revólver sobre la cama y cogiendo su máquina de afeitar se rasuró el bigote.



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sábado, 31 de marzo de 2018

CERATI, CONVERSACIONES ÍNTIMAS - GUSTAVO BOVE



Este libro lo leí hace mucho, fue el primer libro post muerte de Gustavo Cerati el 04 de septiembre del 2014. Lejos de una biografía, Bove seleccionó los mejores diálogos que mantuvo con el músico y lo entregó al mundo en un libro. Contiene muchos pareceres de Cerati referente a la música y sus gustos. Consta de 141 páginas y fue distribuido por Editorial Planeta.
El prólogo “Lago en el Cielo”, fue escrito por Richard Coleman, músico y amigo de Cerati. Describe a Gustavo como un gran lector, un tipo culto, un cantante con todas las letras, un intérprete completo, una persona muy generosa y muy graciosa, alguien al que le gustaba gustar. El nombre del prólogo es la canción con la que ambos cerraron los conciertos de la gira Fuerza Natural (La última gira de Gustavo Cerati), El último solo de guitarra que hizo fue en esa canción, Richard fue la segunda guitarra, incluso recuerda que uno de los últimos discos que escucharon juntos fue Goodbye yellow brick Road de Elton John.
La introducción del libro fue llamada PUENTE. Aquí el autor cuenta entre otras cosas que sus memorias sobre Cerati, están asociadas más a Alfredo Lois que a Zeta y Charly (sus compañeros en Soda Stereo). Cuenta que Alfredo fumaba mucho y que siempre murmuraba por lo bajo “Gustavo es un genio, pero aún no se da cuenta”. Bove (nuestro autor) menciona que le encantaba el disco “Colores Santos” de Cerati, tanto que no se cansaba de preguntarle por aquella composición, tanto que alguna vez Gustavo le increpó: “¡¿Sabes que hice seis discos además de Colores Santos, no?!”, en definitiva, si Cerati se lo proponía podía ser muy ácido.
Gustavo llevaba a flor de piel sus dotes de gran melómano. Llegando a gastar gran cantidad de dinero en discos importados, Spooky, la opera prima de Lush, un conjunto ingles de sonido shoegazing que facturaba grandes melodías. El Disco DYNAMO de Soda atesora algunas de las mejores canciones de la pluma ceratiana, documentando la quinta esencia de su inspiración. Un poeta inigualable, muy fino, nunca se tomó muy en serio como letrista, pero de su boca han brotado los versos más bellos de la vida. Gustavo es el único compositor que puede sentarse a la mesa de Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia y Charly García (mesa en la que considero también debe estar Fito Páez).
Mientras Gustavo estaba internado, Bove pensó en la publicación de este libro, sintiendo que podría ser un acto oportunista, artero; por otro lado, escuchaba las cintas con su voz y se apoderaba de él una profunda angustia, con la fe que alimentaba su esperanza que algún día despertase y le diga “Bueno, ahora sí, hagamos el libro”. Ante la cruda realidad, finalmente el libro salió a la luz.
A partir de aquí la reseña de este libro, será preguntas de Bove y respuestas puntuales de Cerati que se realizaron en diferentes momentos de su vida, 3 para ser exactos.
AQUÍ, Y AHORA (Y DESPUÉS)
Esta entrevista fue posterior a la disolución de Soda Stereo, exactamente un 21 de febrero del 2000 para la revista URL Mag, la misma que era dirigida por Charly Alberti. Cuando se preparaba la ediccion N° 07 Charly, accedió al pedido de Bove, entrevistar y poner en portada a Gustavo Cerati, la misma nota a la que Gustavo consideró una de las mejores que le habían realizado en toda su carrera:
¿Cómo te sentiste el primer día que dejaste de ser un Soda Stereo? ¿Cuál fue la sensación de las horas posteriores al “Gracias totales”? ¿Tristeza, alegría, Libertad?
(…) luego de terminado el concierto, regresé a una vida hiperfamiliar, mucho alivio, aparece la idea de libertad, pero más que ello, aparece la idea de algo cumplido, terminado, de ciclo finalizado, en ningún momento sentí tristeza. No sé si era una alegría completa, pero era un deseo terminado, incluso había mucha emoción de los tres. El Gracias totales tenía que ver con una enumeración demasiado larga de personas a las que tenía que agradecer.
¿Cómo atraes a las musas?
Una de las cosas más inspiradoras es la música misma, cuando llega ese momento de escribir, la música es la musa inspiradora.
¿A los 25 años podrías haber hecho un disco que respire tanto y tan relajado como Bocanada?
Ya no puedo hacer nada de lo que hice antes, ni antes podría haber hecho nada de lo que hago ahora. Siempre dije que Bocanada es el primer disco de esta situación personal. Con Bocanada abrí una puerta y se me pinta un camino a partir de aquí.
¿Qué sentiste cuando estabas en el estudio Abbey Road de Londres y una orquesta de cincuenta personas tocaba una composición tuya como “Verbo carne”?
Fue inexplicable. Fue el Aconcagua del disco, fue muy fuerte encontrarse con cincuenta tipos tocando lo que vos hiciste y que el director inglés y el ingeniero, dos tipos muy grosos, nos miraran y nos dieran el ok (…). Si bien me he alejado de la idea, de la práctica y del culto, el cristianismo lo tengo muy establecido en mí.
Un viejo axioma del rock dice que para hacer buen arte hay que sufrir… ¿Lo compartís?
No estoy muy seguro de que sufra cuando hago ese tipo de letras. Lo que necesito es concentrarme y tratar de capturar esa emoción para que no se me escape. Pero no deja de ser ficción. Hay veces que una situación te empuja. Por ejemplo, “En remolinos”, que es una de las canciones que más me gusta de Soda Stereo.
Para mí, es tu mejor canción y una de las diez mejores del rock en español…
Es una letra que surgió muy rápidamente y tiene que ver con una premonición. No estaba bien cuando la estaba escribiendo.
Libertad…
Soy libre de no estar en un grupo donde las cosas no estaban funcionando bien. Cuando las cosas funcionan bien y hay energía, es bárbaro estar en un grupo. Aprovecho todo lo que he aprendido con Soda Stereo y no hago un quiebre deforme diciendo “¡Acá empezó mi vida!”. Eso es absurdo, a pesar de que, a veces, se lee así. Cuando uno habla de libertad, la gente piensa que había estado prisionero de Soda Stereo, y no es así… Y si los tres estábamos prisioneros de algo, era de una relación que no terminaba de encontrarse después del desencuentro. Entonces, la mejor solución fue cortar por lo sano.
A esta altura de tu carrera, ¿ya te sentís un clásico?
Y no… Sería como sentirse una estrella…
Empieza un nuevo milenio y las expectativas que proyecta cada ser humano son bien diferentes. En tu caso, ¿Qué esperanzas tenés? ¿Cuál es tu ilusión? ¿Te parece que algún cambio lo pueda aportar la música?
Yo creo que el 2000 lo estamos viviendo desde la década del 90. Me parece que, probablemente, algunos de los hechos tendrán que ver con dos ítems fundamentales… Lo tecnológico, el internet, es un foro creativo y un ámbito de comunicaciones que representa ya el 2000, e hizo una apertura al nuevo milenio algunos años antes. Por el año de la genética, creo que van a existir cosas impresionantes. Otro ítem tiene que ver con lo espiritual, me parece que, realmente, ahí es donde uno deposita las mayores esperanzas, a la naturaleza hay que tenerle un respeto espiritual. Cuando hablamos en paz, para mí es poder lograr tener la mente en blanco. El ser humano necesita un poco de eso.
HOY ES SIEMPRE
Se cumplían cinco años de la disolución de Soda Stereo. Gustavo entraba en todos los hogares gracias a la alta difusión de un comercial de la cerveza Quilmes, el cual había protagonizado y musicalizado. Durante los casi cincuenta segundos del spot publicitario, se podía contemplar la quintaesencia de la personalidad de Gustavo. Seductor y gallardo, caminaba frente a la cámara, mientras todo desaparecía a su paso y su voz entonaba eso de “Salí para ver”. Dicha sobreexposición lo convirtió en un personaje bastante esquivo a las entrevistas durante gran parte del 2002. No fue hasta el 10 de julio del 2002, cuando se rompió el silencio y se sentara a dialogar con Bove, aquella tarde, en el fragor de nuestra conversación, nació el título de su tercer álbum solista: Siempre es hoy…  Aquí, algunas confesiones:
Yo nunca voy a dejar de hacer lo mío por lo que ocurra alrededor. De hecho, si dependiera solo de mí, cierro la puerta y hago canciones que es lo que hago e hice siempre…
No siento la necesidad de alegrar a la gente ni de entristecerla ni nada por el estilo. El mismo motor de mis canciones sigue siendo lo que pasa alrededor mío y lo que sucede en mi entorno. No estoy pensando cómo puedo llegar más rápido a la gente.
La espiritualidad como intención, es válida y me parece bueno practicarla, pero nadie puede abstenerse del todo de lo que sucede con la realidad…
11 episodios sinfónicos…
A pesar de que las letras son las mismas, la forma de modular, la forma de dinamizarlas, les abre otra percepción. Cantar con una orquesta te hace poner en una situación muy diferente a estar amparado por el ritmo de un grupo de rock… también fue una forma de retribuir a mucha gente lo que ha pasado con Soda Stereo, ya que muchos de los temas del disco son de Soda Stereo. Siempre me preguntan: “¿Por qué no haces más canciones de Soda Stereo en tus show solistas?”. ¡Bueno! ¡Acá tenés un disco! … Yo hablo mucho de Soda Stereo. Es una parte importante y son muchos años de mi vida.
Y que sigue siendo escuchado.
Sí. Íntimamente siento mucha felicidad de haber hecho eso. No lo hago habitualmente pero, cada tanto, escucho los discos de Soda y veo lo que ha pasado en ese momento. Tengo un montón de recuerdos que se me hacen vívidos en la medida que los recupero a través de escuchar a Soda o leer algún libro sobre nosotros… Para mí no fue fácil desprenderme de eso, como creo que no lo fue para Charly ni para Zeta. Yo fui un poco el motor de darle un cierre definitivo a la cuestión, y no dejarla en estado inconcluso, porque personalmente me estaba afectando.
Cada uno de los tres estaba en sus propias cosas, resolviendo su vida en un momento donde había que hacer eso. Nos encantó volvernos a juntar pero también íntimamente, todos sabíamos que, cuando una banda empieza a referirse demasiado a sí misma, tratando de recuperar sus propios valores, le queda poco tiempo… Podríamos haber tenido un psicólogo grupal, cosa que tienen algunos grupos. De hecho, recuerdo que Virus lo tenía… fuimos muy exitosos en durar lo que duramos, y plantearnos hacer los discos que hicimos… Pero, al principio, hay una energía que, al final de un grupo, se disipa mucho y ya es muy difícil volverla a encontrar.
Lo que estás diciendo, ¿le cierra la puerta a una futura reunión de Soda Stereo?
Decir “nunca más” es como decir “siempre”… Es lo mismo: todo es nada…
Pero ¿hoy lo ves como muy lejano?
Para mí, “hoy es siempre”, para decirte un concepto que tiene este disco que estoy haciendo ahora.
Zeta confesaba que, en algún momento, le gustaría juntarse para hacerle un regalo al público, a esa misma gente que tantas cosas les ha dado a ustedes durante muchos años…
No puedo decir que eso no vaya a ocurrir nunca. Sería muy absoluto. De todas maneras, me parece que, antes de que ocurriera cualquier cosa de ese tipo, tendría que surgir un verdadero encuentro entre nosotros tres, lo cual veo muy poco probable… La verdad es que tres tipos que hicieron muchas cosas juntos y se encuentran dentro de veinte años… No sé qué sentido tiene. Generalmente son muy patéticas esas cosas. Entiendo que es natural que haya nostalgia y que haya gente alrededor que presione para juntarnos. De hecho, me llegan propuestas increíbles. Yo no me voy a juntar con Soda porque la gente quiera. No voy a hacer nada porque haya un espíritu de nostalgia flotando por ahí…
Ni una obscena cantidad de dólares.
¡No, tampoco! Seguramente, eso aparecería. De hecho, al otro día que se separó Soda Stereo, ya apareció gente…
Bueno se cumplen cinco años de la separación y podría ser un buen momento…
Vos le prestas atención a eso porque miras en perspectiva y eso es tu trabajo de periodista, pero para mí es como si hubiera sido ayer o hace diez años… Soda Stereo estaba separado bastante antes de que hiciéramos la despedida. Después de que pautamos eso y lo concluimos, yo preferí hacer como una especie de duelo.
Te saco del plano musical y te llevo al actoral. Con una mano en el corazón ¿quedaste conforme con la película + Bien?
¡Imagínate que tuve que hacer hasta la música! La cantidad de veces que he visto esa película y sus transformaciones es tal que ni siquiera puedo tener un juicio muy claro. Creo que, realmente, es una película extraña para el mundo del cine. Como actor, la verdad es que no me sentí presionado… Yo quede conforme. Aparte la pasé muy bien y sería muy choto de mi parte decir otra cosa.
Charly García declaró que de la única cosa que se arrepentía en su carrera fue haber actuado en su carrera fue de haber actuado en la película de Gustavo Mosquera, Lo que vendrá…
¿Hacía de enfermo, no?
¡Exacto! Te cité este ejemplo porque queda la sensación de que, cuanto más pasa el tiempo, ese tipo de proyectos termina por avergonzar a los músicos, especialmente a aquellos que viven del rock…
Me parece una buena postura decir: “Yo no me arrepiento de nada”. La verdad es que todo sirve para algo. Me arrepiento más de lo que no hice, de todo lo que podría haber hecho y me hice una paja y no hice un carajo. Te voy a confesar algo: el mayor conflicto que tengo conmigo mismo es la vagancia (…) tengo exagerados momentos de vagancia, donde insisto tanto en la nada, son de los que realmente me arrepiento. Me preocupa cuando no produzco. Para muchos artistas y músicos, la preocupación o el fantasma más terrible es no tener nada, no hacer nada. Los momentos de “nada” son de los que me arrepiento.
(…) musicalizaste y protagonizaste el comercial de la cerveza Quilmes. Esto, en otras décadas, era un insulto a los estatutos del rock…
No tengo ese prejuicio rockero de decir: “¡Yo nunca voy a hacer tal cosa!”. Por suerte en ese aspecto, no tengo una postura tan radical como algunos músicos, quienes sostienen esa postura y, después, terminan con la cola entre las piernas porque hacen cosas mucho peores todavía.
¿Podrías hacer un balance de lo que fue tu carrera hasta acá o sos de los que miran tan para adelante que no pueden pararse a observar el pasado?
(Largo silencio) es imposible hablar de hechos con tantas cosas que hice y tantos años que pasaron. Pero lo bueno es que se nota que estoy aprehendiendo, así con la (h) en el medio. Desaprender significa aprender. Para mí, no hay un regreso a las fuentes ni todas esas cosas absurdas que se dicen. Nadie puede volver para atrás. Además, no tiene sentido hacerlo, por más que haya nostalgia. Y mis peores momentos han sido cuando he dejado de disfrutar.
Si hay un artista que hizo mucho dentro de la música popular argentina, ese es Gustavo Cerati…
La verdad es que no me parece que hice mucho. Despojemos todo de grandilocuencia y pensemos que son discos, shows y momentos que pueden ser fuertes, pero también son efímeros. Por ejemplo, si vos me preguntas por shows, tengo un montón de recuerdos. Hay shows que, cuando los terminé, pensé: “¡Ya está, no puedo hacer más nada mejor que esto!” y, al otro día, me levanté de la cama, se me quemó el café y fue un día horrible.
BOMBA DE TIEMPO
Martes 13 de junio del 2006, una entrevista promocional en el marco para publicitar algunos proyectos de Cerati. Más allá de su talento nato para conseguir grandes canciones, una faceta para destacar de Gustavo es que era un gran anfitrión. Hacer sentir cómodo a sus invitados parecía una virtud innata de su carácter. Es curioso pero este rasgo también lo emparentaba bastante a Luis Alberto Spinetta. Podía no servirte ni un vaso de agua, pero el tiempo se hacía agradable ante su presencia. Siempre tuve la impresión que tenía poco contacto con la prensa porque él sabía que pos su falta de hipocresía, su sinceridad y su poca noción de lo políticamente correcto, dejaban sus pensamientos muy al descubierto y por suerte para mi labor periodística, esta vez Gustavo tenía más ansias de hablar y de escupir lo suyo que de costumbre. Gustavo venía convirtiéndose en blanco de críticas sistemáticas, las cuales lo ponían como abanderado de la música elitista, lo acusaban de “viejo choto”. Si a todo ello le sumábamos el malhumor que le generaba la obstinación de los medios por saber si Soda Stereo regresaría algún día, la carga que llevaba dentro. Gustavo a punto de explotar, como una bomba de tiempo…
¿Crees que para hacer buen arte hay que sufrir, como dice una máxima de rock?
No, no coincido… ¡Para hacer arte hay que ser cara rota, un poquito caradura! La misma naturaleza te lo exige. También, para hacer arte tenés que tener talento. Las dos cosas.
¿No compartís la idea del artista torturado?
No es necesario cagarse la vida para hacer arte… En los peores momentos de mi vida, la música ha sido lo que me produjo las mayores satisfacciones. En los momentos más torturados, reales y no solamente fabricados, la música me salvó (…) Aunque me involucro en lo que hago, tomo distancia y me doy cuenta de que no se me va la vida haciendo canciones ¡La vida se me va por otros lados! Digo: la música es parte de la vida, pero no lo es todo. Esa es la diferencia entre tener veintipico de años y cuarenta y pico.
Soy una persona muy autocrítica para soltar un disco con el cual no esté de acuerdo o que no me guste. Me ha pasado que han sacado “Zona de promesas” en la época de Soda Stereo, y lo hicieron fuera de lo que yo esperaría hacerlo. Además de las recopilaciones aquella fue la única vez en mi vida que me permití darle salida a un material por obligación a entregar algo.
Dejaste de ser un personaje intocable para convertirse en blanco de algunas críticas, cosa a la que no habías tenido que enfrentar en toda tu carrera. Encima, aparecieron esos stencils pintados con saña e intención de agredirte gratuitamente ¿Cómo te sentiste frente a esa avalancha de “mala leche”?
No debe haber mucha gente que haya tenido tanto éxito como yo a lo largo de todo este tiempo. Realmente, no lo digo pecando de soberbia… ¡Es así! Este es un país donde hay mucha envidia, esa envidia barata. No estoy acá para agradarle a todo el mundo… ¡Yo hago la música que a mí me gusta y fuck off al resto! Realmente no me interesa gustare a todo el mundo. Ya me di cuenta que es absurda mi intención de que me ame todo el mundo. Creo que se me ve mucho como un artista soberbio, como una persona soberbia, y eso genera también cierta antipatía en algún tipo de gente, pero la verdad es que yo, personalmente, no soy una persona soberbia. Digo lo que pienso. No he sido nunca “careta”, de tener que decir una cosa por otra. Digo lo que pienso y hay muchos que no dicen lo que piensan. Esa es la verdad.
¿No te parece que algunas figuras del rock argentino están sobredimensionadas? En mi opinión, vos le apoderaste más al rock en español que Andrés Calamaro, por ejemplo. Sin embargo…
Lo que pasa es que, desde el punto de vista de la prensa, Calamaro vivió una etapa de sombra muy grande…
¿Y para vos eso lo hace más pintoresco?
No, eso hace que tenga esa posibilidad de sobredimensionamiento. Digamos que, de alguna manera, lo que me viene pasando a mi es bastante parecido siempre. Vos me decías que hubo un momento donde recibí más críticas y si, es verdad. He realizado discos que han sido más o menos exitosos, pero no viví una época de hacer discos que nadie quiso o que a nadie le importaban… Hoy en día, siento que hay como una especie de venganza por eso. Algo así me pasa. Tampoco me sucedió lo que le pasó a Fito Páez o a Babasónicos, quienes curiosamente o a raíz de, antes de sus discos más exitosos popularmente casi estaba el destierro: se terminó, nadie nos quiere, de la compañía nos echaron o me voy del país.
Durante una conferencia de prensa en México, dijiste que tenías las pelotas llenas que te pregunten por una posible reunión con Zeta y Charly ¿Estás empezando a sentir la presión?
Si Soda Stereo se juntase, la gente se va a entrenar inmediatamente. Yo estoy haciendo mi música y, para mí, Soda Stereo ya fue. No tengo una enemistad tan grande con Zeta y con Charly para decir que eso no va a concurrir alguna vez. Creo que lo que yo hago es diez veces superior a lo que hice con Soda Stereo.
Persevera y triunfarás.
¡Es así! La insistencia es casi como la esencia del ser humano. También a mí me resulta eso de seguir haciendo lo que creo y lo que me gusta. Y la verdad es que, en ese aspecto, no tengo que sentir ninguna culpa de nada, ¿entendés?... Porque no hay nada que yo haya hecho realmente mal. Hice lo que siempre me gustó.
Gustavo Cerati nos dejó definitivamente el 04 de septiembre del 2014, después de pasar más de cuatro años descansando, o despidiéndose, o esperando el milagro… imposible adivinarlo. Solo él sabrá el valor de sus deseos. Aquella noche llovió. Cada vez que una canción suya flote en el aire, Gustavo estará allí, para mejorarnos el día, para acercarnos un recuerdo, para dibujarnos una sonrisa… en definitiva, para hacernos sentir, aunque sea por un segundo, que el mundo puede ser un lugar hermoso.



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viernes, 5 de enero de 2018

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA PRENSA - JAIME BAYLY



Sin duda, lo mejor que haya escrito Jaime. La novela LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA PRENSA fue publicada en el año de 1996, ganó el premio Arzobispo Juan de San Clemente 1996 (Santiago de Compostela). Fiel a su estilo, el autor, intenta jugar con la ficción y la realidad asociando parte de los momentos vividos en su juventud. Esta novela detalla la vida de Diego Balbi (15) y la interna del periódico “La Prensa” en sus últimos días (antes de quebrar financieramente).

Diego vive con sus abuelos. Al encontrarse de vacaciones y en busca de una ocupación por el verano, su abuela lo lleva a las redacciones del diario “La Prensa”, ahí lo presenta ante el director don Antonio Larrañaga quien lo contrata para trabajar en la sección de Internacionales cuyo jefe era Arnaldo Zamorano. La labor de Diego era básicamente manejar los teletipos del periódico, cortar los cables de noticias internacionales y ordenarlos por país, para que cuando llegue su jefe Arnaldo, se decidan las noticias a publicar en la sección del periódico. Dentro de las oficinas de redacción todos los periodistas y reporteros (locos, adictos, timadores, sicópatas, chismosos, etc) hablan que las ventas están disminuyendo considerablemente y que se avizora lo peor a un largo o corto plazo. Diego es testigo que las finanzas no son bien manejadas en el periódico. Conoce a secretaria del periódico y cuñada del director, Patty Bustíos. Durante la novela todo indica que financieramente ella es la principal causante del declive del prestigioso diario. Ella aprovecha su cargo, la confianza y su afinidad con la directiva para malgastar el dinero del periódico en lujos y placeres para ella, su familia, amantes, y por supuesto, Diego, quien recibe bonos y aumentos a espaldas del director. Al poco tiempo conoce a Francisco Larrañaga, hijo del don Antonio Larrañaga, un muchacho bohemio e irresponsable que trabajaba en el periódico, específicamente en el suplemento dominical, también resulta ser beneficiado por las arcas de “La Prensa” que disminuyen aceleradamente.

Cuando el Abuelo de Diego, don Rafael Tudela se entera que Diego trabaja en “La Prensa”, le pide que hable con el director, para que se publique una editorial referente a la reforma agraria del golpista Juan Velasco Alvarado, sus abusos y que le soliciten públicamente al actual presidente la devolución de su hacienda confiscada El Solitario. Esto hace que don Rafael exponga todo su pesar en una carta de ataque frontal al gobierno. Cuando el director del periódico lee la carta decide quitar las agresiones verbales hacia el presidente pues no le resulta conveniente a “La Prensa” iniciar una guerra en contra del gobierno. Esto provoca la ira desmedida de don Rafael, retando a un duelo a don Antonio Larrañaga y odiándolo hasta la muerte.

Diego se da cuenta que las cosas en “La Prensa” no están bien, los canjes publicitarios, lujos, viajes y autos acabaron ese periódico. En el último día que “La Prensa” vio la luz, todo fue un alboroto, no había dinero para pagar a los trabajadores quienes se preguntan ofuscados: Si no hay plata, ¿cómo así el hijito del director se ha comprado un convertible que va a todo cuete, dime tú? Si no hay plata, ¿cómo así la Patty y sus compinches se dan unas tremendas comilones en el Sheraton, ah? Si no hay plata, ¿cómo así la esposa de don Antonio va y viene de Miami como tú y yo vamos a la bodega del chino de la esquina, pues, hijo? toda la plata de ese periódico se la llevó la familia Larrañaga. Diego por su parte está molesto; entró a trabajar lleno de ilusión y en poco tiempo se ha resignado a aceptar que “La Prensa” es un manicomio. Tiene que decir chau al sueño de ser periodista estrella, columnista de la página política, hombre influyente de la prensa nacional que se tumba a un ministro con un par de columnas bien puestas. Chau, “La Prensa”, Thanks for the memories.

Tiempo después, mientras Don Rafael, su esposa Inés y su nieto Diego están escuchando la misa de once en la parroquia de San Felipe, Diego ve que una cara muy conocida se acerca caminando despacio, es don Antonio Larrañaga, ex director de “La Prensa” de Lima. Don Rafael recuerda con rabia y furia a don Antonio Larrañaga, por eso hace un escándalo en plena misa, insultándolo entre los fieles. Don Rafael en un esfuerzo desmedido por impedir que lo saquen de la iglesia, pierde el aire, se agarra el pecho y se desploma. Diego sale corriendo a llamar una ambulancia; cuando regresa corriendo a la parroquia, ve de lejos la cara de su abuela llorando, sabe que don Rafael no verá nunca más su hacienda El Solitario***

Esta novela tiene un hecho que a mi parecer es el sentimiento real que Bayly tiene al hablar de la fama. La suya en particular ha sido siempre golpeada por su forma de mostrarse al mundo, por esas razones él también ha golpeado a muchos amigos (en 1996, cuando salió esta novela ya había golpeado a varios con su anteriores publicaciones).

Casi al final de la novela mientras Diego regresa a su casa dejando periódico cerrado, se encuentra con Susi Guinea, Jefa de Culturales, quien le dice lo siguiente:

--¿Quieres que te lea la suerte, Dieguito? --Gracias, Susi, pero no tengo plata.
--No importa, Dieguito -dice ella, en su tosco español-.
Dame nomás, que te leo gratis.
Susi Guinea observa detenidamente la mano de Diego Balbi, se agacha para ver
mejor las líneas, parpadea y parpadea.
Y huele mal.
No parece haberse bañado los últimos días.
--Veo fama -dice-.
Mucha fama.
--Gracias, Susi -dice él, y trata de cerrar la mano, pero ella no lo deja,
aprieta fuerte y sigue leyendo: --Cuídate de la fama, Dieguito.
La fama sólo trae problemas.
Al principio es como un dulce.
Lo chupas y sabe rico, pero adentro tiene veneno.
Primero te gusta el dulcecito, pero al final te mata el veneno.
--Gracias, Susi -dice él, y cierra la mano.
--Chau, Dieguito -dice ella, con una mirada inquietante-.
Me gustan tus energías.
Puedes llegar lejos.
Pero también puedes hacer mucho daño.
Ten cuidado con tus energías, Dieguito, úsalas bien.
--Gracias, Susi, mil gracias.
Ya nos vemos.

Como es de verse, en 1996 Bayly era muy popular en Perú e Hispanoamérica por su trabajo como entrevistador, además de exponer su vida con bastante realismo en sus novelas.

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA PRENSA, grafica el problema social generado por las posiciones políticas y el gobierno de los principios de los años ochenta, como el propio autor señala partiendo de la realidad de manera evidente.


Realmente, el Diario “La Prensa” fue fundado en Perú el 23 de septiembre de 1903 y cerró su tiraje el 27 de julio de 1984 con apenas 4 páginas. El personaje de Diego Balbi representa a Jaime Bayly, (según su propia versión, cuando tenía 15 años tuvo profundas discrepancias con sus padres y se marchó a la casa de sus abuelos, con quienes vivió entre 1980 y 1981; en ese lapso y a instigación de su madre, ingresó a trabajar como ayudante a medio tiempo en el diario “La Prensa” de Lima). Antonio Larrañaga representa a Augusto Arturo Salazar Larraín, último Director y testigo infalible de la crisis económica y competencia que llevaron a la quiebra el diario. Francisco Larrañaga representa a Federico Salazar, actual periodista y narrador de noticias en América Televisión; dicho esto, en su novela “Los amigos que perdí”, Jaime, habla de Federico representándolo como “Daniel” e intenta una reconciliación justificando el uso su experiencia personal vivida en el diario que dirigía su familia para inventar ficciones.



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