martes, 6 de agosto de 2019

EINSTEIN. EL BUEN AMIGO DE HAYA DE LA TORRE

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Transcurría marzo de 1971 y Víctor Raúl Haya de la Torre recibía en su domicilio a un joven César Hildebrandt. ¿Se siente un revolucionario? Preguntó el periodista. “Ah sí, naturalmente. Creo que esa será mi filiación cuando… Cuando se muere la gente, entonces ya no se le discute. Yo sí me siento firme en mis ideas porque –no sé si será una ilusión- pero cada día que pasa las confirmo más… Creo que no me he equivocado en cuanto al destino de la humanidad…” ¿Cuál destino? (Interrumpe César) “El destino de la coexistencia pacífica. El otro es la guerra, y ese es el suicidio universal. Lo dijo Einstein…”.

Aun siendo un joven estudiante universitario, Víctor Raúl se fue del Perú en 1923, llegando a Europa. Ese paso en Europa fue muy enriquecedor para él, sobre todo el conocer Alemania. Allí tuvo la oportunidad de conocer al científico Albert Einstein.

Víctor Raúl contó en sus memorias de aquella etapa europea que el primer encuentro fue casual, en una estación del tren interurbano. El segundo fue en un concierto benéfico donde Einstein tocó el violín en la sinagoga mayor de la vieja Monbijoustrasse de Berlín en 1930. El tercer encuentro fue durante una disertación de Albert Einstein ofrecida en la Conferencia Mundial sobre Energía, en la que expuso su teoría del espacio y tiempo. Fue la genialidad de Einstein que emocionó a Víctor Raúl aquella noche.

El contacto que estos dos personajes tuvieron en Europa, nunca se perdió. El Historiador Hugo Vallenas Málaga nos cuenta parte del gran aprecio que Einstein tenia a Víctor Raúl. Una muestra de ello fue aquella carta al dictador Sánchez Cerro, donde Einstein clamaba por la liberación de Víctor Raúl en 1932. La misiva decía: “Destrucción ilustres personas es detrimento e ignominia para colectividades nacionales y universales. Vosotros asumís grave responsabilidad sobre suerte Haya de la Torre”. No sabemos si la referida comunicación fue determinante para que Víctor Raúl fuese liberado; sin embargo, la voz del genio alemán se plegó a la de otros grandes personajes mundiales como Rabindranath Tagore (Nobel en 1913), Romain Rolland (Nobel en 1915), José Ortega y Mahatma Ghandi entre otros.

Víctor Raúl también contó aquel marzo de 1971 que Einstein le dijo: “Estoy completamente de acuerdo con que los rusos –robada o no- se hayan llevado la energía atómica porque solo así tendremos la posición competitiva, el conocimiento de los riesgos. Por eso es que no ha habido una guerra hasta el momento”. Cuanto alivio siento al saber a través de Víctor Raúl Haya de la Torre, que hasta ahora, Einstein tiene razón.



sábado, 3 de agosto de 2019

LOS ROMEOS DE ANDRÉS

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En esta bitácora, el arte tiene un lugar especial. En mi intento por agrupar parte del arte que me encanta, como la literatura, la música, el cine, encontré ejemplos de personas que en el mundo tuvieron la misma idea y fueron mezclando sus pasiones. Así, a lo largo del tiempo he visto muchas películas basadas en libros; pero, lo que corresponde hoy, es conocer una canción hecha por Andrés Calamaro, basada en el argumento de una novela.

En 1989 nació “Nadie sale vivo de aquí”, el álbum N° 04 de Calamaro. Ese disco, aparte de contar con una colaboración de Gustavo Cerati y Fito Páez en "Vietnam", aparte de las canciones que posteriormente serían interpretadas por “Los Rodríguez”, cuenta con una novela hecha canción, que resulta ser lo mejor del disco, llamada “Dos Romeos”, una historia que, de ser escuchada, sin duda atrapa a más de uno. Esta es la letra:

" ...sino terminamos juntos"
El nació en una casa de cemento como vos y como yo
En un barrio común de casas bajas y lluvia
En el país es importante el material y todo eso,
La casa era propia...
Pero la diferencia si queres era brutal,
Él nació pegado a su hermano siamés
Y una tercera cabeza que habían sumaban tres,
Y juntos fueron estrellas de rock
Pero la tercera cabeza no tenía relación
Con los dos hermanos Barry y Tom
Y había que torcerse para no tocarse.
Dos Romeos son, dos Romeos pegados
Y alguna que otra Julieta hay
Dos Romeos,
Dos Romeos eran más, que cualquier Romeo individual
De una vez Barry y Tom son separados, pero sin sangre
Están casi muertos en una habitación de hotel.
La mucama repugnada se robó hasta la almohada y fueron tres
Partiéndose en dos.
La operación se llevó a cabo en el cuarto del hotel
Y el cirujano maldito no se dio a conocer.
Pero la intervención final fue un éxito total
Ya que los Bang-Bang ahora son dos o tres
Dos Romeos son, dos Romeos raros
Y alguna que otra Julieta hay
Dos Romeos raros, dos Romeos son más
Que cualquier Romeo individual.
Las dos cabezas juntas en la almohada están soñando,
Que una corbata normal están usando
Cuando volvía de Aeróbic me encontré que los Bang-Bang
Ya separados, con un tema habían pegado que decía así:
"Bajo el signo de Géminis incubado 69 es el numero dorado,
Somos 2 en 1, un todo formamos, con doble cañón la carga disparamos
Hummmmmm
De los dos hermanos uno está vivo, creo que ese es Tom… creo,
El otro sobrevive con un corazón artificial de cartón.
Pero no resistieron la siguiente operación
Y las tres cabezas en un nudo, descansan para siempre...
Desde esa retorcida posición un ojo mira el cielo de la mañana
Pero eso ya es cosa del pasado.
A veces, todavía escucho los discos de Bang-Bang
Que son más que un Romeo normal
Que son más que un Romeo individual (x2).

“Dos Romeos”. Con ritmo y poesía, Calamaro resume el argumento de la novela “Bang, bang” (Brothers of the Head), escrita por el inglés Brian Wilson Aldiss, publicada en 1977. Alguna vez, Calamaro contó respecto a “Dos Romeos” que "Alejandro Schanzenbach me regaló el libro de Brian Aldiss, uno de los autores preferidos de Leo Masliah y de Stanley Kubrick y armé esta canción, que quizá tiene un aire a las grabaciones de Lou Reed en el disco New York. Usé afinación abierta en sol. Casi nunca la tocamos en vivo. Una navidad la tocamos en Palermo Viejo, ya era de día y dos se agarraron mal, a trompadas".

Después de leer la letra, corresponde escuchar la canción. Corresponde también leer el libro, pero, mientras intente conseguir un ejemplar en algún lugar, los dejo con la tonada de “Dos Romeos”, que son más que un Romeo normal, que son más que un Romeo individual…


martes, 9 de julio de 2019

UNA ANÉCDOTA DEL PASADO

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Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez fueron muy parecidos en ciertos aspectos. Ambos compartían una pública devoción por William Faulkner, en su momento, ambos fueron dos simples latinoamericanos vagando por Europa, ambos fueron criados por sus abuelos maternos, ambos mantuvieron una relación conflictiva con sus respectivos padres, ambos fueron parte de aquella corriente noventera y deslumbrantemente literaria llamada “El boom latinoamericano”, ambos ganaron el premio nobel; sin embargo, tanto parecido no resultó ser nunca un eximente de ciertas diferencias.

Fue un 12 de febrero de 1976, los escritores se encontraban en México D. F, fueron invitados al estreno de “Supervivientes de los Andes”, la famosa película que recreaba el accidente de avión de un equipo de rugby y los episodios de canibalismo para poder sobrevivir hasta que eran rescatados. En un determinado momento, mientras Vargas Llosa andaba en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, García Márquez se acercó a saludarlo. Cuando se tuvieron frente, el uno al otro, el escritor colombiano recibió un puñetazo en la cara por parte del escritor peruano.

Al día de hoy, no existe una explicación certera de la reacción de Vargas Llosa, pues ambos protagonistas durante el paso de los años han eludido con gran astucia cualquier pregunta de aquella noche, sin embargo, el británico Gerald Martin en la biografía que escribió de Gabriel García Márquez, señala que el escritor peruano, tan sólo le dijo a Gabo: “¡Esto, por lo que le hiciste a Patricia en Barcelona!”.

Es sabido que, por esos años, Mario vivía una crisis de pareja con su mujer de entonces, Patricia Llosa. Es sabido también que, por la cercanía de ambos escritores, ella encontró una amistad en Gabo y Mercedes Barcha, su mujer. Hubo, quizás, malos entendidos que llevaron a los celos, pero eso siempre fue un misterio, hasta para el mismo García Márquez, pues alguna vez manifestó al periodista Óscar Alarcón del diario Correo lo siguiente: “Cuando me vi con Mario, me pareció verlo sonreír y que trataba de abrazarme. A esto se debió que cuando me pegó estaba completamente indefenso y con los brazos abiertos, de lo contrario me hubiera protegido por lo menos la cara”.

Lo más parecido a una reconciliación, fue lo que ocurrió al publicarse la edición conmemorativa de “Cien años de soledad” por parte de la Real Academia Española. Ahí, Vargas Llosa dio permiso para que se publicara en el prólogo “Cien años de soledad, realidad total, novela total”, su análisis completo a la obra de Gabo; sin embargo, antes ya había escrito sobre él en “Historia de un deicidio”. Al hablar de Cien años de soledad, Vargas Llosa recordó cómo el libro de Gabo lo deslumbró. “Pensé que por fin América Latina tenía su novela de caballerías, una narración en la que primaba lo imaginario sin que desapareciera el sustrato real. Tiene además la virtud de pocas obras maestras: la capacidad de atraer a un lector exigente preocupado por el lenguaje y, a la vez, a un lector elemental que solo sigue la anécdota”.  También dijo que, para él, la novela más floja de Gabo es El otoño del patriarca. “Parece una caricatura de García Márquez, la novela de alguien que se está imitando a sí mismo”.

Cuando Gabo falleció, Vargas Llosa recibió la noticia con profunda tristeza, quizás con la misma tristeza que recibió la muerte de Fernando de Szyszlo, la muerte de Cortázar o la de Carlos Fuentes.

Vargas Llosa actualmente tiene 83 años y es el sobreviviente del llamado Boom latinoamericano, aquel movimiento que mencione en un principio, aquel que cambio el arte en letras del mundo, otorgándonos un lugar, donde no existe espacio para las rencillas pues importan poco y nada, un propósito más de la cultura que emerge para disolver las diferencias.



martes, 19 de febrero de 2019

¿NOBEL? NO, GRACIAS

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Quien, leyendo el título de esta publicación, piense en la autógrafa idea de rechazar alguna vez un galardón de tal magnitud en el mundo literario, puede sentirse tranquilo: no me refiero a nada parecido; sin embargo, procederé a contar quienes sí lo hicieron, profundizando en uno de los más recordados de la categoría de Literatura.

El Premio Nobel se entrega desde el año 1901 en las categorías de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura, Paz y a partir de 1968 el seudo premio de Economía (instituido por el Banco de Suecia, no siendo voluntad de Alfred Nobel).

Por presiones del régimen Nazi tres alemanes galardonados en sus respectivas categorías fueron obligados a rechazar el premio. En el año de 1938 Richard Kuhn ganó el premio Nobel de Química por sus investigaciones sobre las vitaminas; terminada la segunda guerra mundial, pudo recibir su galardón en 1948. Lo mismo sucedió con Gerhard Domagk y Adolph Butenandt en 1939. A Domagk se le otorgó el premio de medicina por el descubrimiento del prontosil, el primer fármaco de síntesis con acción bacteriana amplia. Pudo recibir su premio en 1944. Por su parte Butenandt fue ganador en la categoría de Química por su trabajo con las hormonas sexuales; pudo recibir su premio en 1949.

BORIS PASTERNAK

En 1958, el poeta y novelista ruso Boris Pasternak, ganó el Premio Nobel de Literatura por su polémica novela “Doctor Zhivago” después de ser nominado hasta en 6 oportunidades; sin embargo, se vio obligado por el gobierno a renunciar al premio amenazado con ser expulsado de la Unión Soviética. Mucha polémica despertó la publicación de su novela. Los políticos la censuraron sin leerla considerándola reaccionaria y provocadora hacia el gobierno soviético. La novela no pudo ser publicada en la patria del escritor hasta 1988. Pasternak, respondió a la academia con una carta en la que argumentaba: "Considerando el significado que este premio ha tomado en la sociedad a la que pertenezco, debo rechazar este premio inmerecido que se me ha concedido. Por favor, no tomen esto a mal".

JEAN-PAUL SARTRE

En 1964, el escritor francés, teórico de izquierda y representante del existencialismo, ganó el premio Nobel de Literatura. A diferencia de los antes mencionados, el autor de la obra filosófica "El Ser y la Nada", rechazó el premio por motivos personales. Tras filtrarse la información y enterarse que sería galardonado, el 14 de octubre de 1964, Sartre, envió una carta a la Academia pidiendo que no se le concediera el premio; sin embargo, los miembros hicieron caso omiso a su petición y días después lo anunciaron como ganador de Nobel de Literatura de aquel año. Al día siguiente del anuncio oficial, Sartre publicó una carta en el diario “Le Figaro” diciendo entre tantas cosas lo siguiente:

“(…) Mis razones para rechazar el premio no se refieren a la Academia Sueca ni al Premio Nobel en sí, como expliqué en mi carta a la Academia. En ella, aludí a dos tipos de razones: personales y objetivas. Las razones personales son estas: mi rechazo no es un gesto impulsivo, siempre he rechazado los honores oficiales. En 1945, después de la guerra, cuando me ofrecieron la Legión de Honor, la rechacé, aunque simpatizaba con el gobierno. Del mismo modo, nunca he tratado de ingresar al Colegio de Francia, como sugirieron varios de mis amigos. Esta actitud se basa en mi concepción de la empresa del escritor. Un escritor que adopta posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar solo con los medios que le pertenecen, es decir, la palabra escrita. Todos los honores que reciba pueden exponer a sus lectores a una presión que no considero deseable. Si me firmo a mí mismo Jean-Paul Sartre, no es lo mismo que si me firmara a mí mismo Jean-Paul Sartre, Premio Nobel. El escritor que acepta un honor de este tipo involucra, así como a sí mismo, la asociación o institución que lo ha honrado. Mis simpatías por los revolucionarios venezolanos solo me comprometen a mí, mientras que si Jean-Paul Sartre, ganador del Premio Nobel de la resistencia venezolana, también compromete todo el Premio Nobel como institución. Por lo tanto, el escritor debe negarse a dejarse transformar en una institución, incluso si esto ocurre en las circunstancias más honorables, como en el presente caso. Esta actitud es, por supuesto, totalmente mía, y no contiene críticas de quienes ya han recibido el premio. Tengo un gran respeto y admiración por varios de los galardonados a quienes tengo el honor de conocer”.

La carta completa puede leerse traducida al español aquí, una publicación de “Las Noticias de Última Hora”, el 13 de diciembre de 1964, digitalizada por la Biblioteca Nacional de Chile.

Lo anecdótico del rechazo de Sartre al premio nobel de Literatura, fue que después de 11 años, intentó obtener el dinero correspondiente al premio, esto causó mucha molestia en sus seguidores, sin embargo, nunca le entregaron monto alguno; tal como sucedió con Bernard Shaw en 1926 -aceptó el galardón, pero rechazó el importe monetario- las retribuciones rechazadas por los premiados pasan directamente al Fondo Nobel.

Finalmente, terminando con esta historia de rechazos a los reconocimientos ya sean por motivos provocados o personales, en 1973 Le Duc Tho, el político vietnamita, rechazó el premio Nobel de la Paz en 1973, concedido junto a Henry Kissinger por los esfuerzos en los acuerdos que pusieron fin a la Guerra de Vietnam. Para Le Duc Tho, Vietnam aún no estaba en paz y no tenía sentido aceptar algún reconocimiento.

NOTAS:

Apartándome totalmente del tema en cuestión, les recomiendo visitar la web de la Biblioteca Nacional Digital de Chile, que reúne una recopilación de sus archivos en formato digital desde sus soportes originales. Esta relevante iniciativa data desde agosto de 2013, en el marco de las celebraciones del bicentenario de la Biblioteca Nacional de Chile. No voy a entrar en comparaciones banales entre países pero sería estupendo aplicar ese trabajo también en Perú, pues tenemos mucha historia digna de inmortalizar.



sábado, 16 de febrero de 2019

10 FILOSOFÍAS PERSONALES – VOL Nº 3

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1. “Podemos recuperar el terrero perdido. El tiempo perdido, no” - Napoleón Bonaparte (político francés).

2. “El secreto de su fuerza está en la fuerza de sus deseos” - Sigmund Freud (neurólogo austriaco).

3. “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe” - Eric Hoffer (escritor estadounidense).

4. “Ninguna fuerza abatirá tus sueños, porque ellos se nutren con su propia luz. Se alimentan de su propia pasión” - Atahualpa Yupanqui (músico argentino).

5. “Prepárate para mañana trabajando bien hoy” - Norman Vincent Peale (escritor estadounidense).

6. “Olvidar es convertir una herida en un recuerdo” – Marwan (compositor español).

7. “Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición” - Steve Jobs (empresario estadounidense).

8. “Nuestras mentiras revelan tanto sobre nosotros como nuestras verdades” - J. M. Coetzee (escritor sudafricano).

9. “La vida es simultáneamente trágica y cómica, al mismo tiempo absurda y profundamente significativa” - Paul Auster (novelista estadounidense).

10. “La fuerza no proviene de la capacidad física sino de una voluntad indomable” - Mahatma Gandhi (político indio).


jueves, 14 de febrero de 2019

LA DESPEDIDA (REEDICIÓN)

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Hoy, terminando ya el día de San Valentín, ofrezco una reedición de una carta que constituye uno de mis primeros escritos que datan del año 2007 aproximadamente. Espero disfruten.

Hola:

Antes de leer mi carta, imagínate mi voz, esa que te charla y charla al teléfono, esa voz que repetidas veces solo te hablo de una cosa, esa voz que quisiera que no olvides. Imagínatela pronunciando todo lo que estás leyendo. Sitúate en un ambiente tranquilo, como para el momento más sublime en el que te puedas encontrar; después, nada, solo lee…

A mis doce años soñaba con ser un escritor, pero mi problema fue que no sabía que escribir, no sabía cómo empezar una historia, ninguna línea de inspiración. Ha pasado mucho tiempo y creo tener un buen compendio de historias que contar, involucrando todos los aspectos de mi vida. El motivo por el cual te escribo, es porque tú formaste parte de muchos de ellos. Quisiera que lo tengas en cuenta y sepas que tu sola presencia, amerita de mi parte respeto, por una mujer que nunca dejó de serlo, por sobre todas las cosas, una mujer ante todo.

Amo a la mujer, desde que la contemplaba llorar, desde que sentí sus labios por primera vez, desde que escuchaba en sus canciones y letras un sentimiento sincero.

Aunque suene un poco atrevido, me gustaste desde que entraste a mi vida. Tu normalidad, sencillez, y demás características que emanaban de ti, me enamoraron. Las tareas siempre resultaron ser buenas excusas para verte. Después, con más confianza y determinación, fui convirtiéndome en un amigo tuyo. Siempre me preguntaste ¿Por qué yo? mi simple respuesta fue que nadie elige de quien enamorarse. Quizás fue tu dulzura y cortesía lo que se apoderó del sentimiento más tierno que pueda sentir. Con el tiempo yo manipulaba la idea de ser algo tuyo, nunca me atreví a contarte lo que pasaba en mi interior. Una noche te confesé todo. Como era de esperarse solo obtuve como respuesta una risa tuya, siendo esta una respuesta muy positiva pues posteriormente las cosas entre nosotros caminaban muy bien. Para las personas yo estaba demente; era el idiota enamorado, el inepto ilusionado por haber hecho lo que hice. Quizás por lo que decían nunca comprendieron mi actuar hacia ti ¡yo te quería! y quería amarte de muchas formas (y no digo una cantidad pues no conocía muchas), quería que tengas a un chico que en su manera te de todo, sin pensar que tú ya lo tenías.

Nos fuimos conociendo más; soñabas conmigo de muchas formas las cuales desconozco; dicen que los sueños lindos son presunciones de la perfecta realidad que uno desea, conversábamos, nos reíamos, meditábamos, nos apodábamos, nos besábamos, en fin; situaciones que en la medida de los hechos convenían a nuestra relación. No sé cuándo se atenuó el cariño que alguna vez compartimos, me lo pregunte muchas veces y nunca obtuve respuesta, pese a que la tenga ahora, no creo que cambie mucho la historia; de lo que tengo certeza es que algo en tu corazón te hace estimarme más que a cualquiera.

Hace poco, con exactitud hace un mes, cuando todo parecía perfecto, me llamaste para conversar; el tono de tu voz no avizoraba que fuese algo bueno. Sin titubeos me comunicaste la noticia: Ya no estarías para mis momentos de felicidad, ya no estarías en casa, ya no estarías más en la ciudad y nada podía evitarlo. Desubicado y perplejo ante la inesperada noticia, mantenía la mirada fija en el suelo, incrédulo ante lo que escuchaba. No quise comprender nada, mis cuestionamientos y la disputa era inevitable. Tu respuesta, algo que no esperaba, no tenía defensa para enorme golpe bajo ¡Lo mejor hubiese sido que no pase nada! fue tu afirmación. Me quebraste, no lo esperaba y por tu reacción creo que tú tampoco. Salí de aquella habitación muy contrariado, pues por lo que vivimos pensé haber logrado más de lo que podía lograr con una mujer.

Hoy, sentado, muy pensativo en casa, tratando de entenderte, creo que tenías la razón, me hiciste comprender que como van las cosas no llegaríamos a nada y que no te cambiaría el modo de pensar. Tomé muy en cuenta tu respuesta y comprendí que el fin de esta historia estaba cerca ¡y aquí estas! leyendo un texto motivado por tus locas razones. El destino quiso que te lleves una linda experiencia a miles de kilómetros de donde nos conocimos. Siempre te di mi apoyo incondicional como un amigo para que todo te vaya bien. Esta vez no será la excepción, quiero que sepas que todo lo que hoy escribo, con dolor pero con franqueza, está destinado a desearte lo mejor; creo que todo lo que te expreso en estas líneas lo tendrás en cuenta, tu eres libre de hacer lo que quieras sin limitaciones, no puedes nunca someterte a la voluntad de las personas y no podías dejar algo inconcluso.

En todo este tiempo me enteré de muchas cosas muy tuyas, comentarios muy estúpidos de la sociedad, ellos herían mi situación para contigo; nunca los acepte, nunca. Siempre hice oído sordo y vista gorda a comentarios y situaciones que no vale la pena mencionar. Siempre me dijiste que tus ojos son la mejor prueba para nuestras afirmaciones, apoyo la idea, pero ten en cuenta que a veces “no creemos lo que vemos ni vemos lo que creemos”.
Debes saber que nunca hice un escrito a alguna mujer y no sé si alguien te lo hiso alguna vez, eres la persona más bella que fuera de mi hogar he conocido. Tienes razón en decir que necesito reflexionar y superar lo vivido. Ahora me tocará quererte en silencio sin hacértelo notar por lo menos hasta que se me vaya la idea y a ti te tocará ser feliz de la manera que tú elijas lejos de aquí. Preguntarás ¿Por qué hago esto? Bueno, si comprendes lo que escribo aquí, quizás ya lo sepas. Hay muchas cosas que por el tiempo no te he dicho, no salen cuando deben y están aquí. Disculpa las situaciones incomodas, y por no vislumbrar tus ideales de superación por mi insistencia. realmente espero comprendas. Ten en cuenta que soy tu amigo y estaré cuando tú me necesites y quieras, no hay forma de negarle algo a “mi chica”.

Nunca nos dijimos, te amo. Quizás no llegamos a conocer el significado de esa palabra, personalmente pensé hacerlo pues sentí estarlo. Lastimosamente, un sentimiento no se quita con un adiós sino con el tiempo. Si nos vemos más adelante, quiero que me veas como todo un caballero, como me comporte siempre ante ti y me considero porque te respeté desde mi primer diálogo contigo y te respetaré hasta que la vida me regale la dicha de despertarme cada mañana por los siguientes días.

Esta historia ha terminado sin un final feliz y eso porque no es un cuento, sino porque es la vida real en la que estas cosas siempre suelen pasar. Me despido, solo porque tengo que hacerlo, no porque lo quiera.

Adiós

martes, 12 de febrero de 2019

HACE TREINTA Y CINCO AÑOS. GRACIAS CORTÁZAR

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"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos" – Julio Cortázar (Rayuela)

Un día como hoy, hace treinta y cinco años, dejó este mundo Julio Cortázar; un hombre sencillo, amable y culto, un escritor como ninguno, digno representante latinoamericano del arte en palabras. Es innegable mi admiración hacia él y su trabajo, prueba de ello son las innumerables menciones sobre sus opiniones y anécdotas que en este blog se han escrito. Por estas razones, doy rienda suelta a este compendio de elogios bien merecidos.

Cortázar nació en Bruselas, sin embargo, vivió durante toda su infancia y juventud en Argentina. Desde muy pequeño contaba con una precoz vocación literaria. Su madre alguna vez le contó que tenía que cogerlo del cuello para que salga de casa a tomar el sol, pasaba tanto tiempo leyendo y escribiendo que incluso un médico le recomendó a su madre que le prohíban los libros.

Escuché de Cortázar hace unos cuatro años aproximadamente y desde ahí nunca dejo de leerlo. De primera mano y en forma automática, al terminar de ver una entrevista de Mario Vargas Llosa en el programa A FONDO de los años cincuenta, se reprodujo la entrevista a Cortázar, esta sería después de tanto, una de las entrevistas más recordadas brindadas por el argentino.

Cortázar empezó a publicar su bibliografía mucho después que empezará a escribir en serio, ello por contar con un nivel de exigencia superior a cualquier escritor de nuestros tiempos, era pues, un autocrítico riguroso, básicamente para no arrepentirse después, sin llegar a confundir estas imposiciones personales con vanidad y suficiencia. También se consideraba un indisciplinado al escribir, quizás eso fue un acierto para Rayuela, su obra maestra, aquella que la concibió con verdadera pasión literaria, tanto así que perdió la noción de tiempo, pues cuando la terminó de escribir, no sabía si era de día o de noche debido a la máxima concentración.

También era un amante del jazz. No es casual que en La vuelta al día en ochenta mundos, dejara en claro su identificación con el referido estilo de música. “A mi tocayo debo el título de este libro y a Lester Young (músico de jazz) la libertad de alterarlo sin ofender la saga planetaria de Phileas Fogg”.

Mario Vargas Llosa señala en Cartas a un Joven Novelista, que Julio Cortázar en sus últimos años siempre decía escribir “Cada vez más mal”, pues le costaba encontrar formas de expresión en sus cuentos muchas veces desafiando la lengua; sin embargo, para Vargas Llosa, Cortázar siempre escribía muy bien, siendo muy claro y fluido, es decir, llegando al lector sin ser denso.

Lo único que se necesita es tiempo para leer las enseñanzas que Julio Cortázar dejó en palabras escritas y verbales. Obstinadamente y sin mucho éxito he buscado El Examen, aquella novela póstuma negada a editarse por su estilo y su redacción en lenguaje lunfardo. La correspondencia cortazariana, un compilado de sus cartas en tres tomos de 1835 páginas en total, cuya edición estuvo a cargo de Aurora Bernárdez, viuda y albacea del escritor. Este libro sería un perfecto regalo de cumpleaños para mí.

Carles Álvarez Garriga es un filólogo apasionado por Julio Cortázar, por esas razones editó en dos ocasiones los regalos que el maestro dejo en vida. Garriga, señala que las lecciones de literatura dictadas por un escritor consagrado son casi un género aparte, por eso editó Clases de Literatura, el curso que dio Julio Cortázar en Berkeley un octubre y noviembre de 1980, aquel donde el escritor estableció un diálogo con sus alumnos y se habló no sólo de literatura, sino también de política, de música, de cine, entre otras cosas. El libro que conseguí y que también fue editado por Carles Álvarez Garriga y su albacea, fue Papeles Inesperados –no les miento, soy feliz por contar con un ejemplar-, una colección de textos escritos por Julio Cortázar a lo largo de toda su vida, encontrados en su casa de París.

Alguna vez Marco Aurelio Denegrí, contó que cuando le preguntaron a Jorge Luis Borges sobre Cortázar, respondió: “Es indudablemente un gran escritor, pero no puedo admirarlo porque es comunista”, Cortázar, en cambio, consideraba a Borges como un maestro de su generación. Admiraba mucho a Julio Verne y se consideraba un cuentista más que un novelista.

Hay mucho que aprender de los escritores e intelectuales cuyos trabajos suelen parecer poco terrenales. Cortázar es uno de ellos; para quien no lo haya leído, entienda que vale la pena. Ya terminando de escribir este post, me doy cuenta que Julio Cortázar nunca murió, siempre está entre nosotros, entre los escritores, entre los cuentistas, entre los jóvenes de todas las generaciones que no lo vieron en vida, pero que sí leyeron sobre él; eso, lo convierte en un personaje memorable.